InakiLancelot
  ma ma
 

FORTALEZA ANTE UN MAL DIAGNÓSTICO

«ma ma»
Director: Julio Medem
Nacionalidad: Española
Intérpretes: Penélope Cruz, Luis Tosar, Asier Etxeandia, Alex Brendemühl, Silvia Abascal
Estreno: 11/9/15

No me abandona la sensación, durante la proyección de la última cinta de Julio Medem, de encontrarme ante una obra de Almodóvar. Seguramente, por la presencia en el argumento de temas ya empleados por el manchego. Como la maternidad, la pérdida o la enfermedad grave que sufre la protagonista. Como el fútbol, en este caso materializado en la profesión de ojeador del personaje principal. Quizás también por la actuación de Penélope Cruz. O por la blancura de la luz en la fotografía, la cual, bien es cierto, también me recuerda a «Lucía y el sexo».

Al mismo tiempo, me ronda la sensación de que Julio Medem no quedó contento con «Caótica Ana», su película menos comprendida en taquilla, mi favorita entre las suyas y una de las que más me han impresionado como espectador. Y de algún modo está regresando a aquella historia en esta «ma ma», que parte de un grave accidente de tráfico en la flor de la vida.

Porque Julio Medem me suele deslumbrar con sus montajes enigmáticos, aquellos ojos de «Vacas» en los que se introducía la cámara, aquella historia múltiple de «Los amantes del círculo polar». Y ahora su narración es más lineal. Salvo un detalle muy destacado, esas combinaciones de tomas anacrónicas en una misma escena, que probablemente aludan a la construcción de los recuerdos.

Pero seguramente, esta vez, mis sensaciones acerca del octavo largo de ficción del director vasco son algo injustas. Porque esta es una película sobre la lucha y el afán de superación frente al cáncer. Y el relato de positivismo como respuesta ante las sucesivas etapas de análisis, diagnóstico, operación, tratamiento invasivo, recaída,… es muy bueno. Como el aderezo de la trama con reflejos de la actualidad por medio de la aparición de un profesor en paro o una relación conyugal que se deshace.

Temas tratados como una cuestión personal. Como si partieran de la necesidad de expulsar dolores de dentro. El proceso de cáncer sin regodeos, con gran naturalidad, en el núcleo de un relato duro, al borde de la lágrima.

Y, sin embargo, parece que no es así. Que no parte de experiencias inmediatas sino de un guión antiguo. Que a Penélope Cruz se le murió el padre con el rodaje terminado, de manera fulminante. Así que la relectura debió de visitarla después o quizá esté pendiente.

Como lo está el reconocimiento en nuestro entorno de que no somos inmortales ni lo son nuestros cercanos. Una realidad a cuya aceptación contribuye este film.

Inaki Lancelot

 
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