InakiLancelot
  The tiger's tail
 

EL MITO DEL DOBLE

«The tiger’s tail»
Director:
John Boorman
Nacionalidad: Reino Unido

Intérpretes:
Brendan Gleeson, Kim Cattrall
Estreno: Sección Oficial
Zinemaldia 2006

A la pregunta ¿qué le pido yo a una película? hay muchas respuestas posibles, y muy probablemente dependen estas no sólo de quien la vea (receptor del mensaje) sino del momento en que lo haga.

Entre las respuestas más habituales habrá quién pida un buen trabajo de actores, unos decorados y paisajes adecuados, unas técnicas de fotografía, sonido y montaje, todo ello coherentemente tramado por  un director (emisor) que siguiendo el desarrollo de un guión, nos comunique un mensaje. Así, buen cine sería aquel que provoque sentimientos y reflexiones (1) a través de personajes (2), imágenes (3), música...

Analizadas con este filtro, “The tiger’s tail” es para mi gusto la mejor película de las que he podido ver en el Festival de cine de San Sebastián de este año.

Cuenta la información previa que John Boorman (Excalibur, Más allá de Rangún...) partió de “Príncipe y mendigo” de Mark Twain. Y, efectivamente, la trama nos habla de dos gemelos (creo que no eran gemelos en “Príncipe y mendigo” sino en “Pudd’nhead Wilson” del mismo autor) separados al nacer y con destinos opuestos en cuanto a su fortuna. Así uno de ellos es un triunfador social en el negocio inmobiliario y el otro es ... un mendigo.

Tenemos en esta historia, pues, el placer de un argumento clásico, casi mítico, que sirve de reflexión (punto 1). ¿Es el triunfador social un triunfador real en su vida personal?. ¿Suma a la suya propia la infelicidad de los que le rodean, su hijo, su compañera?. ¿Es para el mendigo el dinero la solución a su felicidad?... Como en el arte clásico, estos arquetipos sirven de caricatura extrema de sentimientos y situaciones de las que todos somos partícipes. Así, no hace falta ser príncipe ni mendigo para preguntarse si las posesiones nos posibilitan o nos limitan, si la educación a los hijos puede encargarse, delegarse o simplemente se transmite con la leche templada y en cada canción.

La historia ha sido actualizada y basada en Dublín, donde el negocio inmobiliario (¿se parece en algo a nuestra sociedad española?) engrandece fortunas que conviven con mendigos.

Y esta ciudad luce en una excelente fotografía (3). En especial en la escena final, en la desembocadura del río Liffey, en la que un barco de vela se aleja y se aleja mientras las luces de la sala se van encendiendo, mientras nos vamos incorporando, mientras vamos asimilando la historia que nos ha sido contada.

Cierra así un círculo iniciado en la apertura, en la primera excelente imagen, cuando la pantalla abarca varias decenas de coches atrapados en un atasco en las calles de una ciudad, situándonos rápidamente en nuestro modo de vida urbano del siglo XXI, atrapando también al espectador para los siguientes cien minutos.

A esta primera imagen, sigue un acercamiento de la cámara al que va a ser el personaje principal, quien con el móvil habla con distintas personas. De esta forma, (viva el “lenguaje” cinematográfico) nos son presentados los personajes principales del resto de la función. Cada uno de ellos con unos deseos y unas capacidades, con un perfil  propio.

Es ahora cuando llega el punto 2, el de los personajes y actores. Brendan Gleeson interpreta en esta película dos personajes, los cuales son gemelos, a los que nos hace distinguir por la diferente entonación, acento o gesticulación que hace en cada caso. Este trabajo de transformación desde su propia personalidad en la de sus dos personajes requiere una técnica actoral que no requiere ningún otro de los que yo he visto en el festival de este año (en hombres, quiero decir). Por ello, en mi opinión, Brendan Gleeson debió llevarse el premio al mejor actor. No quiero decir que Juan Diego no lo hiciera bien. En mi opinión fue el segundo mejor de los que yo vi. Quiero decir, que su papel fue interpretar a un actor, (algo que ya es de por sí, antes de ninguna actuación) y que por ejemplo la entonación o la forma de hablar que empleó durante el desarrollo de la película no diferían mucho de su forma habitual de hablar o comportarse naturalmente.

Por último, entiendo que una película en la que se traman cinco personajes principales y están bien dibujados, es mejor película que otra en la que se trame sólo uno. Esta sería una razón a añadir a toda la descripción anterior para que el premio a la mejor película fuera para “The tiger’s tail” y no para “Mon fils a moi”, la cual es una película de una sola (aunque cierto que magnífica) actriz.

Inaki Lancelot

 
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