InakiLancelot
  Cuarteto de La Habana
 

HUMOR FÁCIL, CAMINOS TRILLADOS

Cuarteto de La Habana
Director: Fernando Colomo
Nacionalidad: España
Intérpretes:  Ernesto Alterio, Mirtha Ibarra, Javier Cámara, Daisy Granados, María Esteve, Javier Gurruchaga, Pilar Castro
Estreno: 1/7/99 

Cuentan que en la España de posguerra había un espectáculo que aunaba pequeñas representaciones teatrales tipo sainete junto a algún número musical. Las compañías que se denominaban “de revista” giraban por las provincias al modo de los cómicos que sucumbieron a la llegada del cine. La temática dramática incluía diversos elementos comunes como un amor imposible o un personaje que ocultaba su verdadera identidad. De igual manera, se jugaba con la comicidad de hechos tan superficiales como vestir a un hombre de mujer. El fenómeno llegó hasta las representaciones de Lina Morgan en los 80. Incluso hoy día mantienen su influencia en algunos espectáculos televisivos. 

Fernando Colomo fue tomado como adalid de la modernidad y líder del llamado cine de la movida a finales de los 70. Tras veintidós años y quince películas, permanece fiel al estilo que le dio el éxito comercial, sin introducir prácticamente ningún elemento novedoso. El paso del tiempo, y el abuso de la fórmula han dejado ver que tras la apariencia moderna se ocultaba un resabio absolutamente antiguo y convencional. 

Cuarteto de La Habana sigue una trama de nula credibilidad en la que se mezclan amores imposibles, falsos hijos y números musicales de bajísima calidad, que merece más su adscripción al género de revista que al cinematográfico.

Ciertamente el equipo viajó a Cuba y rodó allá. Ciertamente les contaron aspectos de la vida cubana que chocan mucho a los españoles a su llegada a la isla. Pero el director no lo experimentó. Por ello nos presenta, de oídas, una ciudad de cartón piedra, de calles recién acicaladas minutos antes de que las cámaras comiencen a grabar. Es verdad que pueden verse familias enteras subidas en una moto, que hay bici - taxis, que un palacio noble es habitado por una comunidad de vecinos humildes… lo incierto es que la joven taxista que ha dado pedales durante veinte minutos arrastrando el peso de sus clientes, no muestre cansancio sino alegría, o que los palacios no se vengan abajo por el descuido.

Colomo se conforma con buscar la risa fácil sin transmitir nada de unos personajes que merecían muchísimo más. Su película deja una sonrisa tonta en el espectador, sin aportarle ninguna información, o, lo que es peor, distorsionando la realidad con una imagen idealizada al modo hollywoodiense.

Nada tiene que ver la capacidad de comunicación de Colomo con la magnífica obra que seis años después presentó Benito Zambrano, Habana blues, quien logra presentar un conjunto de personajes que siente, de modo que cuando acaba la película uno conoce más de los deseos, disfrutes y sufrimientos de los que han ocupado la pantalla. Cuarteto de La Habana, sin embargo, no llega ni siquiera a insinuar un solo sentimiento.

Dicho lo anterior, hay elementos que merecen ser ponderados. Ernesto Alterio cumple toda la función llevando el peso absoluto de la película. Con su interpretación dota a su personaje de un deje canalla que lo ensalza por encima de lo que prometía el guión. De similar calibre es la actuación de Daisy Granados.

Del resto sólo cabe decir que contribuyen a una producción que se vale del humor fácil para dejar una sonrisa efímera que desaparece al abandonar la sala. Al mismo tiempo en que se olvida la simplona trama contemplada.

Inaki Lancelot

 
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