InakiLancelot
  Regreso a Ítaca
 

NOSTALGIA MADURA

«Regreso a Ítaca»
Director: Laurent Cantet
Nacionalidad: Francia
Intérpretes: Néstor Jiménez, Isabel Santos, Jorge Perugorría, Fernando Hecheverría, Pedro Julio Díaz Ferrán
Estreno: 17/4/15

Laurent Cantet es aquel director francés que debutó en el largometraje con «Recursos humanos», el relato del aterrizaje en el mundo profesional de una generación sobradamente preparada para la gestión, y formada por los hijos de operarios de producción que ahora se enfrentaban a su despido laboral.

Continuó su fantástica carrera dentro del cine social con ese otro argumento acerca de la presión que soportamos por el éxito profesional, en su segundo film «El empleo del tiempo». O con el relato de la explotación que supone el turismo sexual, en «Vers le sud», el tercero.

Su cuarta película «Entre les murs» se introdujo en las barriadas de Paris habitadas por inmigrantes de distintas procedencias, centrándose en el ambiente en que se halla un centro de enseñanza secundaria allí localizado.

Después, abandonó su Francia natal y refirió una bellísima cinta histórica, rodada en inglés y en Estados Unidos, acerca de las raíces del idealismo revolucionario. «Foxfire», su quinta película.

Ya entonces, una trama secundaria apuntaba a Cuba como objetivo. Y, ahora, en su sexta película, Laurent, rodando ya en castellano, nos sumerge en una conversación entre amigos que tiene lugar en una terraza del malecón de La Habana, no muy lejos del emblemático faro de la ciudad, a mitad de camino entre el barrio de El Vedado y el paseo del Prado, donde se halla el Capitolio.

Cinco amigos de siempre se reencuentran, como aquellos de Peter, rondando estos ya la sesentena. Y recordando idealizaciones políticas juveniles, deseos de juventud, amistades y traiciones pasadas. Para formar un cuadro sumamente nostálgico, que trasciende la evidente orientación política acerca de un régimen que subsiste desde hace décadas ante la impresión exterior de su inminente desaparición. Y lo supera por su identificación con la madurez alcanzada por los protagonistas, quienes miran por un momento hacia atrás en su vida y encuentran un espacio menos corto que hacia delante.

«Regreso a Itaca» funciona como el reverso de aquel «Goodbye Lenin», sobre el Berlin poscomunista, rodado en forma de comedia, desde su convicción de avance y mejora tras el cambio. Aquí, nos encontramos antes de ese supuesto evento, descreídos de que ello supusiera algo positivo. Angustiados ante las oportunidades vitales perdidas por las exigencias de todo régimen político que obliga a elegir entre adhesión o expulsión.

El periodismo actual pretende no informar ya sólo de alta política sino de efectos de esta sobre la población. Y así es como no sólo se informa de la caída del PIB en España, sino también de que ello supone la expatriación de una parte importante de la población. De que los regímenes autoritarios sumen a sus pueblos en la autarquía y obligan al destierro o el silencio a los críticos.

«Regreso a Itaca» llega más lejos. Detalla qué supone la existencia de confidentes en la vida de una persona. Cómo vivir en el exilio o como inmigrante puede significar que uno se despida definitivamente de personas muy queridas. Y nunca deje de sentir culpabilidad por ello.

Hay un punto de emoción en este largometraje crepuscular. Un dolor vital que parece inevitablemente ligado al proceso de envejecer. Más patente en estos personajes a los que el devenir sociopolítico se lo hace especialmente difícil. Aunque no se recrea, como podría haber hecho, en la decrepitud física de la ciudad donde está rodada, la idea es dolorosa. No podemos estar seguros de ir hacia mejor. Incluso quizá, ansiando lo contrario, hemos ido a peor.

Inaki Lancelot

 
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