InakiLancelot
  Madre solo hay una
 

OBJETIVIDAD NARRATIVA. QUÉ GRANDE

«Madre solo hay una»
Directora: Anna Muylaert
Nacionalidad: Brasil
Intérpretes: Daniela Nefussi, Naomi Nero, Matheus Nachtergaele, Lais Dias, Daniel Botelho
Estreno: 2/12/16

El robo de recién nacidos ha ocupado recientemente titulares de prensa, destapando unos hechos imposibles de aceptar. Se ha relacionado con la dictadura argentina y con la España de los ochenta. Lo difícil es hacer una película en la que este asunto sea fundamental, sin entrar en culpabilidades ni juicios políticos. Bien, Anna Muylaert lo ha conseguido.

Lo de menos para el argumento es contar quién fue el ladrón y por qué, quiénes apoyaron su fechoría. Aquí se trata de entender el papel de víctimas de todos los implicados. La madre ilegítima (esta sí) que de la noche a la mañana ve su mundo desmontarse, después de haber sacado adelante sola a dos niños. Los niños que se ven arrancados de su madre, sometida a juicio público, para de nuevo sentirse robados cuando ingresan en el hogar de sus padres biológicos. La madre primera que ahora es la nueva madre y mira a su hijo con una condescendencia y un amor antiguo y contenido durante dieciocho años. El padre primero y ahora nuevo que quiere al hijo que tuvo y no reconoce como tal a quien tiene delante.

Haber sido capaz de presentar este cuadro sin juzgar a ninguna de ellos es encomiable y por ello, Anna Muylaert merece reconocimientos como el premio a la mejor directora en la Seminci. Sus dardos van para la frialdad policial, para el injustificado espectáculo periodístico y para la insensibilidad del público.

Uno puede preguntarse qué gana viendo esta película. Es mucho. Además de ver un asunto candente desde dentro, desde donde importa: los sentimientos de los personajes. Además, puede estar seguro de ver un cine personal, diferente, nunca raro y sí profundamente humano.

Una mirada desde Brasil, que incluye una interesantísima ambientación de una juventud que mira a la sexualidad desde una perspectiva muy libre. Un enfoque que tiene puntos en común con otras películas procedentes de América Latina, como «Aquí no ha pasado nada» del chileno Fernández Almendras y como la mexicana «Güeros».

Que también recuerda a la anterior obra de la directora, «Una segunda madre», si bien ha dado dos pasos adelante, en mi opinión, en cuanto a capacidad de síntesis. Y en la habilidad para crear tensión en el espectador e implicarle en las preocupaciones de los personajes, sin favorecer la identificación con uno de ellos sobre los demás.

«Madre solo hay una» es buena y está muy bien interpretada. Naomi Nero obtuvo el reconocimiento a mejor actor en la Seminci y sorprende que no lo obtuviera la actriz Dani Nefusi, haciendo un papel doble de personajes contrastados que borda.

La quinta película de Muylaert crece en el recuerdo. Parece aún mejor cuando se piensa en ella que cuando brotaron aplausos en la sala (poco habitual) sobre el fundido a negro final. Y deja una imagen de despedida muy impactante acerca de la capacidad de empatía entre jóvenes diferentes, maravillosamente flexibles, en oposición a la rigidez adulta.

Inaki Lancelot

 
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