InakiLancelot
  Segunda piel
 

TRES GRANDES ACTORES EN POS DE UNA IMAGEN ESCANDALOSA

Segunda piel
Director: Gerardo Vera

Nacionalidad: España
Intérpretes: Ariadna Gil, Jordi Mollá, Javier Bardem
Estreno: 19/11/99 

Segunda piel da de sí lo que sus tres actores principales, lo que siendo mucho por lo que a ellos corresponde, no permite al film superar el simple aprobado.

Y esto es así porque Gerardo Vera se decanta por el escándalo, por presentar escenas supuestamente tórridas… entre hombres. Las sitúa a lo largo del metraje en los momentos en que manda el manual del cine comercial. Una primera muy cerca del principio. Hacia la mitad, para recuperar la tensión, la segunda dosis. La entrega de Ariadna Gil, Jordi Mollá y Javier Bardem para dotar de hondura a sus personajes merecía mejor trato.

Ellos tres son lo mejor de la función. Destaca especialmente Mollá en su creación de un personaje que duda, se niega a sí mismo y busca cobijo. La evolución a lo largo de la película de su voz y su aspecto, a medida que se ve cercado por la realidad, aportan el dramatismo más auténtico. Ariadna Gil consigue una vez más que su papel, no principal a priori, se iguale al de la pareja protagonista. Los espectadores conocemos gracias a ella que junto a un personaje que sufre en primer plano, puede existir otro que sufre como consecuencia y, sin embargo, no es escuchado. Finalmente, Bardem desempeña fielmente la misión encomendada.

Gerardo Vera ejerce una dirección excesivamente técnica, aún sin errores. Su fría puesta en escena evita que un argumento tan triste haga mella ni siquiera en la sensibilidad mejor predispuesta. La ampulosidad de la música contribuye al alejamiento del espectador. Finalmente, el guión peca de previsible y simple. Y lo peor de todo, aúna la corrección política con la utilización de un escándalo que atraiga a consumidores a la taquilla. Ello, cuando el tema tiene un interés social tan marcado, es una falta muy grave.

Una escena merece mención. En ella el director hace un gesto de artista. Cuando Elena (Ariadna Gil) escucha el buzón de voz del móvil de su marido, los espectadores intuimos fácilmente el contenido de los mensajes. Pero Vera juega con la información que conocemos nosotros y ella ignora, y evita la indiscreción de revelarnos las palabras exactas. Su contención realza su respeto hacia el público, y hacia los personajes.

No es suficiente, sin embargo. Podría haber llegado mucho más alto si hubiera apostado claramente por una determinada opción. Podría haber dado más peso a los sentimientos, o a la cámara aquí tan funcional. O haber sido más valiente en las escenas de sexo. Ninguno ha sido el caso. Esta falta de decisión ha dejado el proyecto a medias.

Inaki Lancelot
 
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