InakiLancelot
  The reader
 

ELEMENTOS DE GRANDEZA Y MORALINA 

The reader
Director: Stephen Daldry
Nacionalidad: EEUU
Intérpretes: Kate Winslet, Bruno Ganz, Ralph Fiennes
Estreno: 13/2/9 

Stephen Daldry debutó como director con Billy Elliot, declaración por la tolerancia frente a los prejuicios sociales. El británico llega ahora a las pantallas con The reader, producción estadounidense sobre un argumento histórico situado en la Alemania pre y post nazi, y rodada en inglés y con actores británicos. 

Tras la ambientación cuidada y la corrección técnica siempre presentes en el film, emerge la extrañeza de que los protagonistas alemanes se expresen en inglés y la extranjera británica les hable en el mismo idioma pero, paradójicamente, con acento alemán. Queda claro que Hollywood raramente concibe una historia con un idioma que no sea el propio, el cual tiende a confundir con el protagonista no sólo fílmico sino mundial. Este detalle afea el trabajo de contextualización del film. 

De su contemplación queda una idea clara, Kate Winslet es una actriz excelente que borda su papel, componiendo un personaje complejo y contenido al tiempo que pasional. Mujer que expresa sus sentimientos sin necesidad de verbalizarlos, su interpretación es lo mejor de la cinta. 

Frente a ella, el hieratismo de Ralph Fiennes se acerca a la inexpresividad de quien no tiene dotes para la actuación y provoca la duda sobre la profesión que debería figurar en su ficha de identidad. 

The reader contiene una amalgama de temas suficiente para más de una película, sugiriendo falta de decisión en el realizador para comprometerse con uno solo. La pasión de una mujer adulta y un post-adolescente (el mejor de los temas de la amalgama) comparte metraje con un recuerdo sobre el proceso de Nuremberg bastante superficial y con una insuficiente indagación sobre el papel de los alemanes de a pie durante el nazismo. Incluso en el primer tema, la trama avanza sólo hasta el punto de equilibrio entre la atracción que suscite en los más curiosos y el rechazo de los más pacatos. 

La conclusión consigue presentarnos unos malos a los que culpar y sobre los que actúa la justicia. Ahora bien, la explicación del deseo de un adulto hacia un cuerpo joven a partir de su deriva nazi, es propia de la época de la caza de brujas. 

En su lugar, The reader desaprovecha las posibilidades de profundización en una relación amorosa de edades dispares, y en la asimetría inherente a ella. No aborda la evolución desde la primacía inicial del maduro,  que se va extinguiendo con el paso de un tiempo que lo convierte antes en anciano. 

Cuando abandona la moralina, Stephen Daldry acierta presentándonos la escasez de alternativas para la bondad en un sistema totalitario. En oposición a los comportamientos heroicos fabulados por Hollywood, queda en el aire la dificultad de impartir justicia y la facilidad con que la ley crea nuevas víctimas. 

El film gana cuando desciende a los individuos y nos muestra cómo la incapacidad de perdón de alguien, puede condenar a muerte a otra persona. Gana también en la creación de un personaje que no puede vivir en libertad porque no tiene a nadie con quien compartirla. 

Finalmente, el recurso de las lecturas de obras insignes de la literatura universal queda algo pretencioso. Asimismo, suscita gran incredulidad que quien no sabe leer, no se exprese también de forma inculta o con argot popular. Errores de una decoración que sólo atendió a la parte externa de un film que podría haber sido mayúsculo y quedó en doméstico. 

Inaki Lancelot

 
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