InakiLancelot
  Los edukadores
 

DISCORDIA ENTRE CLASES 

«Die fetten jahre sind vorbei / Los edukadores»
Director: Hans Weingartner
Nacionalidad: Alemana
Intérpretes: Daniel Brühl, Julia Jentsch, Stipe Erceg, Burghart Klaussner
Estreno: 15 de abril de 2005

El influjo del movimiento de mayo del 68 llega hasta esta producción alemana de 2004, de cuando la euforia económica, con la que el austriaco Hans Weingartner acometía su segundo largometraje como director.

«Los edukadores» toma como protagonistas a jóvenes alemanes contestatarios, que denuncian cómo la riqueza de unos pocos y el supuesto bienestar común en su país reside en pilares como el trabajo infantil o el régimen de esclavitud en áreas del tercer mundo. Al mismo tiempo, detalla la paupérrima calidad de los empleos disponibles para los mismos alevines germanos y la usura inmobiliaria de la que son víctimas en el mismo Berlín. Es decir, la injusticia larvada en el supuesto primer mundo.

Finalmente, el objetivo es evidenciar cómo quienes una vez fueron revoltosos, lograron en su madurez acomodarse en un estatus social elevado y son a la postre firmes pilares de una desigualdad que un día desearon erradicar.

Frente a esta superficie que pudiera parecer amarga «Los años de abundancia se acaban», en una acepción más fiel al título original, realiza un delicioso  retrato vitalista de una juventud que ama la libertad y no percibe barreras frente a su ansia de disfrute y su deseo de cambiarlo todo para mejor. E igualmente tan fresca como inevitablemente cándida.

Es aquí donde destacan las interpretaciones del elenco principal. Daniel Brühl realiza la que es en mi opinión su mejor interpretación. Julia Jentsch regala encanto inolvidable. Stipe Erceg compone un personaje real como si fuera un amigo de la infancia. Y queda para el postre el memorable Burghart Klaussner, el contrapunto y la antítesis social, el adulto corrompido que dota de veracidad y empaque todo el desarrollo. Una corrupción de la que habría sido presa en su camino hacia la felicidad pasando por el dinero y que le lleva ahora a temer por la seguridad de su castillo de naipes.

Weingartner sitúa a sus jóvenes arrebatados por su deseo de amor y revolución. Enfrentados a la dicotomía entre acción e ideología. Los presenta respetuosamente, sin ahorrarnos sus contradicciones y debilidades. Los cuida con mimo y aprecio. Nos los da a conocer en la emblemática capital alemana y en un entorno bellísimo del Tirol austriaco, dejando para el final de fondo una fantástica versión que realizó el añorado Jeff Buckley del “Hallelujah” de Leonard Cohen y una frase lapidaria algo pesimista: “algunas personas nunca cambian”. El director crea ambiente y transmite ansias de comunicar.

Contemplar esta película con la perspectiva del tiempo aporta un interesantísimo enfoque sobre el devenir actual. Como complemento, sería interesante ver a continuación el retrato de Barcelona 2010 que realiza Iñárritu en «Biutiful».

Inaki Lancelot

 
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