InakiLancelot
  Criando ratas
 

VOZ PROPIA Y MARGINACIÓN

Criando ratas

Director: Carlos Salado
Nacionalidad: Española
Intérpretes: Ramón Guerrero, Mauricio Manzano, Carlos Victoria, Ángel Flores, Antonio Lillo, Antonio Amador, Zaprin Georgiev, Atanas Dimitrov
Sin fecha de estreno. En ruta por universidades, cárceles y festivales. 

Con el cine kinki, la producción española se dotó de un género propio que encontró su principal desarrollo durante los años ochenta. Los personajes reales de Torete o Vaquilla plasmaron en pantalla el lado marginal de la sociedad a través de directores como Eloy de la Iglesia, José Antonio de la Loma, Carlos Saura, que obtuvo el Oso de oro en Berlín por Deprisa, deprisa, y la magnífica 27 horas de Montxo Armendáriz. 

Con el cambio de década el estilo decayó, si bien aparecieron obras que mantenían cierto interés común con el inicial. Como la excelente Volando voy de Miguel Albadalejo, que incidía en la reinserción social del personaje ya en 2006, gracias a la figura del Tío Alberto, impulsor de la Escuela Ciudad de los Muchachos. 

La actual Criando ratas surge ahora en un contexto diferente y tiene como referencias tanto el comportamiento habitual de las bandas mafiosas como el tratamiento que dio a estas el italiano Matteo Garrone en Gomorra, de 2008. 

Ahora bien, el debutante Carlos Salado logra posicionarse entre ambas y se erige con una voz propia. Si el verismo de Garrone transmitía falta de emoción, esta ópera prima se ve con el corazón en un puño. Logro alcanzado sin abuso de escenas sangrientas. 

Salado adopta una estética hiperrealista y encadena las tomas como un collage, que nace documental en la presentación de su amplísimo número de personajes y culmina en un emocionante desarrollo de la acción. 

Como protagonistas ha contado con actores no profesionales, para quienes – declara – el rodaje, que ha llegado a ser interrumpido con intervenciones policiales, ha constituido toda una terapia de superación e integración en un equipo profesional.  

Criando ratas mantiene los elementos esenciales del cine kinki: presencia de la droga en barrio periférico y marginal, degradación del sexo, lenguaje caló, violencia juvenil, … Paralelamente, incorpora asuntos de nuestra actualidad como el origen internacional de las bandas, la prostitución y la trata de blancas, donde las mujeres llegan a ser adquiridas o permutadas como mercancía. Realizando una actualización del género de alto nivel. 

Una de sus mejores aciertos es la creación de los personajes creíbles y complejos, de personalidades inolvidables. Si uno lee en prensa la noticia de un ajuste de cuentas entre bandas, puede que le impresione poco. Después de disfrutar Criando ratas, aunque preso de angustia, al espectador le será imposible pasar la página sin recordar a las personas involucradas. Asimismo, es difícil entender qué conduce a un individuo a robar en su propia casa y a su familia. No después de ver esta película. 

Salado ha compuesto la música (qué voz la de María Cobos) y ha rodado en la Colonia Requena de Alicante. Ha dotado de lirismo ciertas imágenes, estilo que a este crítico le gusta menos que otro más seco, pero hace el conjunto más digerible. Ello no es desdoro sino clara señal de personalidad y atrevimiento para construir su primera y gran película.

Inaki Lancelot

 
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