InakiLancelot
  Yo, también
 

UN PASO MÁS EN LA IGUALDAD

«Yo, también»
Director: Álvaro Pastor y Antonio Naharro
Nacionalidad: Española
Intérpretes: Lola Dueñas, Pablo Pineda, Antonio Naharro, Lourdes Naharro
Estreno: 16 de octubre de 2009.

Cuando en una película dos personajes se divierten sobre un fondo musical intenso, patinan sobre una navideña pista de hielo y culminan la noche frente a la explosión de ruido y color de los fuegos artificiales, no hay duda: nos encontramos ante un romance.

“Yo, también” introduce como novedad en el género que uno de los personajes padece síndrome de Down, evidente dificultad para el éxito de la relación.

Si entendemos la historia humana como el avance en la emancipación de los desfavorecidos, queda claro que el colectivo de los afectados por discapacidades intelectuales y enfermedades mentales será el próximo en dar el paso de ser aceptado y reconocido con normalidad. De hecho, el filme de Álvaro Pastor y Antonio Naharro es el primero protagonizado por un enfermo de Down, Pablo Pineda, a su vez, primer afectado graduado universitario en Europa.

No debe entenderse que esta gran película queda en mera reivindicación, sino que realiza un acercamiento equivalente a los personajes de Daniel y Marta, él Down, ella no, equiparando las dificultades de ambos para alcanzar la felicidad.

El momento más brillante de la narración nos revela el origen de la desdicha de Marta, con un manejo del subtexto y de la información que se ha de transmitir al espectador sin verbalizarla, realmente excelente. Como en la vida misma, hay cosas de las que se habla siempre con mucha discreción.

En el cine hollywoodiense, las películas acaban cuando todo comienza en la realidad, con un beso ante la cámara, ignorando las dificultades de la convivencia que se iniciará. En “Yo también” no es así. Dos seres humanos afrontan las dificultades causadas por sus propios prejuicios, el deseo de ser aceptado como normal, la mala conciencia por no hacerlo.

Pablo Pineda completa una actuación magnífica, contenida al tiempo que sentida. Transmite el deseo, la esperanza, el dolor mientras sostiene junto a Lola Dueñas el entramado completo de la cinta, por la que ambos recogieron los premios de mejores actores en el pasado Festival de San Sebastián.

Lejos de la idealización y de la concesión melodramática, Naharro y Pastor asumen que el éxito del pionero Pineda se debe a que es una persona especialmente dotada para la expresión de sentimientos, y a que su entorno socioeconómico se lo ha posibilitado a base de tesón, conocimientos y medios económicos, enfrentándose a su propio sobreproteccionismo.

Aunque, como corresponde a toda buena obra, no trabaja sobre la base de axiomas asumidos sino que en voz alta nos deja una pregunta crucial a todos los espectadores y cuánto dolor causa no saber responderla bien: ¿puede esta persona ser feliz? Si no es así, ¿para qué luchar tanto por su igualdad?

Inaki Lancelot

 
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