InakiLancelot
  Learning to drive
 

REALIZARSE 

«Aprendiendo a conducir»
Directora: Isabel Coixet
Nacionalidad: EEUU
Intérpretes: Ben Kingsley, Patricia Clarkson
Estreno: 3/7/15

Ha llegado la gran película de Isabel Coixet. Sencilla sólo en apariencia, «Aprendiendo a conducir» es una obra completa y emocionante, espléndida.

En esta ocasión, la directora deja de lado el dolor y enfoca más hacia los afectos, la (in)seguridad personal y la idea acerca de uno mismo. Retoma el mito del amor imposible, situándolo en el momento actual, revistiendo la cinta de un cierto aire romántico, aunque sin sonido de violines ni explosiones primaverales en Central Park o en los puentes de Madison.

Acompaña un sentido del humor tan agudo como inaudito en su trayectoria anterior, que facilita la contemplación de esta historia neoyorkina, rodada en Queens y en un Manhattan multiétnico donde ya han caído las torres gemelas.

Asunto este importante, pues el argumento recrea el ambiente de una ciudad apresurada, con reducida interacción entre los viandantes y preeminencia de automóviles y taxis. Un hábitat competitivo, caracterizado por trabajos inseguros, donde aflora un incipiente choque racial, especialmente intenso para un indio sij, prudente, culto y algo torpe en su modo de relacionarse.

Junto al anterior, protagoniza este film otra persona en la segunda mitad de su vida y, sin embargo, con la maleta vital llena de necesidades por cubrir. Una exitosa escritora, refinada y profesionalista, que dejó su vida personal, tal vez, demasiado a un lado. Son dos personajes inolvidables, magníficamente descritos en el guión y encarnados por Ben Kingsley y Patricia Clarkson, quienes culminan dos grandes actuaciones.

«Aprendiendo a conducir» permite adentrarnos en las razones y en el precio de un exilio. En la diferencia del trato recibido por el migrante tras el 11S. Ilustra desde la tolerancia sobre las diferencias culturales acerca del concepto de familia y el camino para formarla. Y lo hace desde una perspectiva nada condescendiente con el modelo americano, sobre el que también caen críticas por su identificación entre libertad y estatus económico.

Pero esta vez Isabel Coixet ha adoptado un punto de vista positivo. La cámara abandonará la ciudad y la pantalla se iluminará con el bellísimo otoño del estado de Nueva York. Tras alusiones a la paciencia como motor vital y a cómo el paso del tiempo termina situándonos en el lugar que vimos ocupar a nuestro(s) progenitor(es), culmina este argumento acerca del aprendizaje de conducirse por este raro mundo, a reconstruirse sin dejar nunca de intentarlo, a tocarse la cara a uno mismo y al próximo, aprendiendo a vivir.

Inaki Lancelot

 
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