InakiLancelot
  No se decir adiós
 

LO QUE NOS DIFERENCIA

«No sé decir adiós»
Director: Lino Escalera
Nacionalidad: España
Intérpretes: Nathalie Poza, Juan Diego, Lola Dueñas, Miki Esparbé, Greta Fernández, Emilio Palacios
Estreno: 19/5/17

En ocasiones, los protocolos sociales ayudan. Uno queda huérfano y se reúnen a su alrededor cercanos y otros que no lo son tanto, y aquel siente menos soledad. Por momentos, los refranes se cumplen. En general, las frases hechas, no. 

Asumimos el dicho de que las situaciones difíciles unen a los que las viven juntos. Pero es cierto que en tales circunstancias, no importa sólo lo que nos une, sino incluso más, lo que nos diferencia. 

En su primera película, Lino Escalera presenta a dos hermanas, hijas de un padre que va a morir. En un plazo corto, casi de inmediato. Suficientemente rápido para que no pueda hacerse nada por curarle. Suficientemente lento para que haya que tomar decisiones… ¿en común? 

Y es aquí donde toma un papel preponderante lo que nos diferencia. Estamos en un momento trágico, definitivo, con los sentimientos a flor de piel y uno no puede negociar con lo que siente. La divergencia es imparable. Como ya contó David Planell en un asunto cercano en «La vergüenza» 

«No sé decir adiós» muestra una familia totalmente reconocible, en la que sus miembros se han comunicado lo justo, o incluso un poco por debajo del mínimo aceptable. Dos mujeres adultas en plena cuarentena, desbordadas cada una a su manera, por el trabajo o por los niños. Y un padre que para lo que le queda en el convento, entendiendo ya todo desde cierta distancia, libera prejuicios y declara secretos en voz alta como dotado de un flamante megáfono. 

Juan Diego borda una excelente actuación, como Lola Dueñas y Nathalie Pozas. A esta última le concede el guión su punto de vista y el mayor protagonismo. Y conmueve su interpretación, grande, del extravío, la incertidumbre sobre las decisiones tomadas, la huida hacia delante. 

En medio, se clava en la memoria una imagen impactante que resume el proceso de ver envejecer a los padres, cuando un anciano tambaleante es acompañado por un sanitario a quien le es entregado igual que un niño a la llegada a la guardería. No totalmente igual. Aquí, el padre, sabe. Sigue siendo el que sabe. 

El tono de la obra es contenido y sincero. No subraya sentimientos, ni abunda en la agonía, pero tampoco esconde los paliativos. Y es obvio que ha tocado la fibra sensible de los que han participado en ella. Así, Lola Dueñas ha dedicado su trabajo a su hermana Ana y Lino Escalera muy probablemente ha hablado de algo que conoce en primera persona. Completando un primer film muy emocionante y tratado con gran inteligencia. 

Buena película, cuarta producción de Lolita Films, la primera no dirigida por Javier Rebollo, director de «La mujer sin piano».

Inaki Lancelot

 
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