InakiLancelot
  El cielo abierto
 

EL HOMBRE BUENO ENCUENTRA EL AMOR

«El cielo abierto»
Director: Miguel Albadalejo
Nacionalidad: Española
Intérpretes: Sergi López, Mariola Fuentes, María José Alfonso, Geli Albaladejo, Emilio Gutiérrez Caba
Estreno: 1/2/1

La sabiduría popular lo dice muy claro, del bueno puede abusarse hasta un límite. Superado ese punto de difícil estimación, no hay solución. El jarrón roto no se podrá recomponer. Miguel es una buena persona, bien situada socialmente como corresponde a su profesión psiquiatra. Mientras su secretaria lo quiere ya no en secreto, él está enamorado de su esposa. Esta última, sin embargo, decide conocer otros brazos, sumiendo a Miguel en un pozo de perplejidad, autocompasión y dejadez. La inicial caída en picado de nuestro héroe es corregida gracias al encuentro con Yasmina, joven barriobajera de familia desestructurada con quien “no pegando ni con cola” encuentra un motivo por el que sonreír.

“El cielo abierto” fue la cuarta película de Miguel Albadalejo, y en ella se observa el aprecio del director por los que soportan peores condiciones socioeconómicas o afectivas. Film de interiores, rodado en espacios cerrados con un máximo de cinco personas en escena, recuerda con asiduidad a una función teatral. El trabajo de los actores y la chispa y comicidad de diálogos y escenas han de ser los cimientos que mantengan la obra en pie. Y realmente, el gracejo de Geli Albadalejo y Mariola Fuentes, junto a la naturalidad de Sergi López y la seguridad de Emilio Gutiérrez Caba (premiado con el Goya) rayan a gran nivel. Por encima de todos ellos, María José Alfonso muestra el oficio de una actriz contenida, que sabe transmitir sentimientos a base de naturalidad, sin alharacas, y diciendo las palabras justas. En mi opinión, lo mejor de la cinta junto al excelente tema “Again” de Olga Román que queda para siempre en el recuerdo.

El guión quiere ser reflejo de la nueva realidad social tan alejada del modelo familiar que predominó. Los cinco personajes principales son una viuda, una soltera, un homosexual promiscuo, un marido abandonado y una joven huérfana cuyo padre alcohólico “se echó a la calle”. Cinco solitarios cuya concurrencia exige del espectador un buen esfuerzo de credulidad. Valiéndose de ellos, el director se aleja de cualquier tentación documental y se alía con la caricaturización de situaciones que llegan a lo hilarante. El film deja así un poso de múltiples capas expresadas siempre como verdades en escala de grises. El regusto amargo por la soledad de sus personajes no llega al aislamiento incomunicativo. La esperanza por el final feliz se antoja sólo temporal. La compasión por los derrotados coincide con el nuevo amor encontrado por los triunfadores. La admiración por la entereza de una madre contrasta con la tristeza que sufre su hija…

Una cuidada ambientación expone la oposición entre el mundo del médico, cuya casa está en el centro urbano, de fachadas recién restauradas e interior con múltiples elementos de diseño, y el mundo suburbial de construcciones de ladrillo visto color rojo que proliferaron en los 60’ y 70’ en España, de dimensiones reducidas y entorno físico mal urbanizado. Los primeros se desplazan en coche, los segundos en moto o transporte público. Mientras, llaman por teléfono desde cabinas telefónicas buscando intimidad. Detalles de este tipo demuestran que el director o bien ha vivido estas situaciones o bien las ha observado con mucho cariño hacia los protagonistas.

Sin embargo, y en oposición probablemente al deseo del director, sobrevuela sobre la trama un resabio convencional. El destino deseado por la mujer pobre es ser bien casada con un triunfador social. A éste le vale con que sea buena, joven y bella. La esposa que se salió del molde purga sus culpas y la simpática pero no suficientemente bella no pasa de secretaria.

No digo que no refleje la realidad, digo que es una película que entretiene, que conmueve y divierte. Que da a conocer unos personajes con los que se empatiza y que merece la pena ser vista. Pero no llega al nivel de distinción de otros grandes films de intenciones más universales como “Caótica Ana” en la que un torbellino arrastra al espectador que lo permita hacia una trama que sigue caminos no convencionales ni en la forma ni en el fondo.

“El cielo abierto” ambienta bien, está bien interpretada y provoca dudas en el espectador, sin romper nada, con buenas maneras. Es una comedia clásica resuelta suficientemente bien. Nada más. Nada menos.

Inaki Lancelot

 
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