InakiLancelot
  Camino
 

ESPECTÁCULO PROFUNDO

«Camino»
Director: Javier Fesser
Nacionalidad: Española
Intérpretes: Nerea Camacho, Carme Elías, Mariano Venancio, Manuela Vellés

Estreno 17/10/8

Camino nos habla de la muerte de un vástago, de la desaparición paulatina del hijo querido, víctima de una enfermedad devastadora. Del asidero que supone la fe religiosa frente a la muerte. De las servidumbres creadas por dicha fe ante la vida.

Camino es una película inmensa, una creación de múltiples capas, un guión que avanza por caminos adyacentes y paralelos, unos alegóricos, otros reales, para confluir en una historia dura enriquecida por diferentes puntos de vista.

Ofrece una potencia visual y un aprovechamiento musical espectacular. Cuenta con las excelentes interpretaciones de un padre (Mariano Venancio) doliente por la inclemente enfermedad de su hija, de una madre (Carme Elías) que encuentra el consuelo en la entrega completa de su vida a sus ideales, de dos hijas (Nerea Camacho y Manuela Vellés) vitales y parte ya de la Obra.

El director, Javier Fesser se despacha con una crítica feroz al OPUS. En tiempos en que las noticias no cesan de referir el extremismo islamista, muestra el enfoque más fundamentalista del catolicismo. Y, sin embargo, quedando clara su disposición previa a la censura hacia aquellos, nos los muestra felices ante el dolor, confiados miembros de un orden superior.

Camino causa incomprensión en el laico (quien también puede ser deudo del positivismo o el consumismo) y puede causar tanto irritación como gratitud en el religioso, según se sienta fiel o falsamente reflejado. Muestra personas que aplauden a la muerte y no lloran a los seres queridos. Muestra la incorrecta lectura de los signos y la manipulación que las entidades de poder pueden llegar a cometer.

Sitúa su acción en el quicio de la puerta de la sala de operaciones, esa puerta que dice “No pasar”. De una parte queda una suerte de Getsemaní quirúrgico. Del otro lado de ese espejo de Alicia en el país de las maravillas se sitúan la fantasía y el arte, es decir, la vida.

Es también un film de amor a la adolescencia, al despertar, al amor preñado de candidez frente a las barreras que supone toda educación. La creatividad artística es una trayectoria posible para un adolescente. Y Camino ama esa contingencia. Se deleita con las filmaciones caseras familiares, con las representaciones teatrales infantiles, con las primeras lecturas literarias. Y arrastra al espectador en su asimilación de arte y vida.

Camino trasciende los límites del “No pasar”. Nos enfrenta al dolor, a la vida, a la entrega ciega, a la ideología, al sentimiento de grupo, a la riqueza individual, al apoyo familiar, … para erigirse en un film monumental, emotivísimo y doloroso.

Inaki Lancelot

 
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